Primer trasplante de células madre en caso de labio leporino

Los padres de Martino Ortega pensaron que estaban viviendo una pesadilla cuando, en el cuarto mes de embarazo una ecografía les mostró que su bebé nacería con labio leporino. La paradoja era que ambos son odontólogos y Marcelo, el padre, se dedicaba a la cirugía maxilofacial.

Conociendo el avance imparable de la medicina regenerativa, decidieron guardar el cordón umbilical de Martino nada más nacer. Así idearon la recuperación del bebé: a los siete días de nacido fue operado del labio y cuatro meses después le hicieron el cierre del paladar. Lo que hace único este caso es que en ese momento también le injertaron células madre del cordón que guardaron en el parto.

“Está claro el uso de células madre en la formación de tejidos. Y por eso lo hicimos, para que se regenerara lo más rápido posible. A Martino no le quedó ninguna secuela en el paladar. En general, a los chicos les quedan cordones transversales que provocan alteración facial e impiden que se expanda el maxilar, provocando problemas en la dentadura. Martino no tiene rastros”, comenta el orgulloso padre y cirujano.

Ortega asegura que no hay precedentes en el mundo de una operación igual. Y que van a mandar su caso a una publicación especializada (Cleft palate). Explica que hoy se aplican unas proteínas muy caras donde falta tejido: “Nosotros, al guardar el cordón, ya tenemos tejido“, asegura. Dice que si su idea funciona, la técnica podría aplicarse a muchos chicos, y asegura que Martino, que tiene nueve meses, está perfecto.

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Fuente: Clarín 19/04/09

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